Su luna de miel en isla de Pascua no puede dejar de recorrer
Tahai, un centro ceremonial donde se encuentran los moai. El primer
grupo, pertenece al templo Ahu Vai Uri. Junto a él está
la base de una Hare Paenga elíptica, casa con forma de bote.
Al norte de este grupo, está el Kote Riku, un moai solitario
que tiene puesto un Pijau, sombrero de piedra rojiza.
Tampoco pueden olvidar visitar Ahua A Kivi, un conjunto de 7 moai.
Tras ellos hay otros dos que testimonian el conocimiento que los
pascuenses tenían de la astronomía. Por entre ellos
pasan los rayos del sol cada 21 de diciembre, durante el solsticio
de verano.
En este sector también se encuentra la Cueva de Te Pahu
(Cueva de los plátanos), que tiene la salida 150 m. más
allá. Si regresan a Hanga Roa por la ruta costera, pueden
visitar la Cueva de las Dos Ventanas, la que tras 50 mts. de recorrido
conduce a dos salidas sobre un acantilado al mar.
Otro importante lugar a visitar es Vinapu, un conjunto de dos templos
o Ahu en ruinas. En Akahanza hay otro centro arqueológico
y cercano a él, hay varios moai que fueron abandonados a
medio camino de los Ahu.
El volcán desde donde surgieron casi todos los moai de la
isla se llama Rano Raraku. En el interior del cráter hay
una laguna de totora, además de 8 hoyos circulares perfectos,
que representan otro misterio en la isla.
Un recorrido ideal para su luna de miel en Isla de Pascua comenzaría
en la caverna Dos Ventanas, al norte de Hanga Roa. Se trata de un
pequeño orificio en el suelo al que hay que ingresar encorvado,
es la boca de un laberinto entre mágico y claustrofóbico.
Afortunadamente la luz natural se deja notar a los pocos metros
a través de dos cavidades que dan justo frente al océano.
Desde una, se divisan los islotes Tautara y Ko Hepoko, imponentes,
recibiendo la carga constante de las olas. Posteriormente deberían
visitar la enorme caverna Ana Te Pahu.
Su luna de miel en Isla de Pascua, sin embargo, no deja de ser
una oportunidad para el bronceado. La isla tiene Anakena sino también
Ovahe, playa de arena.
Anakena, la más grande, posee un agua tibia y transparente.
En 1960 se plantaron varios cientos de palmas de cocos, traídas
desde Tahití. Ellas le dan a este sector el aspecto caribeño
o polinesio que falta en el resto de la isla que carece de abundante
flora tropical.
Hacia el este se llega a Ovahe, pequeña y hermosa playa
de arenas rosadas. Ovahe encanta con sus farellones de piedra volcánica
y un mar que cambia de color sin parar: turquesa, azulino, celeste,
calipso.
Su luna de miel en Isla de Pascua también se nutre de actividades
recreativas como las caminatas, excursiones, visitas a los principales
recursos culturales, natación y actividades de playa, pesca
de superficie y submarina, buceo de observación, y por supuesto
visitar las monumentales estatuas o moai que le han dado a la Isla
de Pascua, renombre universal.
|